jueves, 5 de febrero de 2015

"Calle, Son y Sueño".

Poetas depravados componen sus versos
al son del secuestro de una melodía,
apartados, doloridos y somnolientos,
sonríen a la tarde con la boca escuadrillá.

¿Cuántos ojos hacen falta
para ver los sueños de otros huyendo?
Agazapados en las alcantarillas,
siguen los poetas su locura relamiendo.

Cuando llega la noche
el techo se llena de fulgores,
entre telas y voces yo me acuesto
sin temor al fin eterno.

Se me pueden caer los vientos,
las piedras pueden acurrucarme.
Al término del camino seré yo,
de la verdad, su invisible dueño.


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lunes, 15 de septiembre de 2014

Baila, baila, baila - Haruki Murakami.

Luego, por primera vez en mucho tiempo, encendí la radio y conduje hacia el oeste mientras escuchaba algo de rock. La mayor parte de la música que sonaba era un coñazo: Fleetwood Mac, Abba, Melissa Manchester, los Bee Gees, KC and The Sunshine Band, Donna Summer, The Eagles, Boston, The Commodores, John Denver, Chicago, Kenny Loggins… La música manaba y se disolvía como la espuma. ¡Qué bazofia!, pensé. Basura para masas, música de consumo para sacarles los cuartos a los adolescentes. Pero luego me entristecí. Estábamos en otra época. Eso era todo.

Mientras conducía intenté recordar la bazofia que sonaba en la radio durante mi adolescencia. Nancy Sinatra… Pues sí, también era una mierda. Y The Monkees eran horribles. Incluso Elvis cantaba bastantes temas inmundos. También estaba un tal Trini López. La mayoría de las canciones de Pat Boone me hacían pensar en una loción desmaquilladora. Fabian, Bobby Rydell, Annette y, por supuesto, Herman’s Hermits. Toda esa música era infame. Grupos ingleses absurdos que salían uno detrás del otro… Algunos llevaban el pelo largo y otros vestían ropa ridícula. ¿Algún ejemplo? The Honeycombs, The Dave Clark Five, Gerry and the Pacemakers, Freddie and The Dreamers…, había ejemplos a patadas. Los Jefferson Airplane me recordaban a un cadáver con rigor mortis. Tom Jones…, sólo con oír su nombre se me ponían los pelos de punta. Engelbert Humperdinck: el clon feo de Tom Jones. Herb Alpert & The Tijuana Brass, que se oían de fondo en los anuncios de todas las emisoras. Los hipócritas de Simon y Garfunkel. Y los neuróticos de los Jackson Five. Era exactamente lo mismo.

Nada ha cambiado, me decía. Las cosas son siempre, siempre, siempre las mismas. Cambia el año, y unos grupos sustituyen a otros. En todas las épocas ha existido esa absurda música de usar y tirar, y seguirá existiendo en el futuro. Igual que los cambios en la marea provocados por la Luna. Conduje un buen rato, distraído, mientras pensaba en esas cosas. En cierto momento sonó Brown Sugar, de los Rolling. Sonreí sin darme cuenta. Era una canción fabulosa.

Baila, baila, baila - Haruki Murakami.

domingo, 20 de julio de 2014

Diario de abordo

Ochenta y cuatro días. Ese es el tiempo que llevo aquí encerrado. La última batalla fue la más cruenta que jamás he vivido.

Estábamos en una posición perfecta para acabar con la fragata “Irruptor”, como la hemos llamado al carecer de un nombre conocido, y parecía que la teníamos dominada. Los cañones de babor abrían fuego intenso con ese sonido rítmico y contundente de un concierto de percusión. Nuestras descargas hacían estragos en su casco y, de seguro, en su tripulación; la batalla estaba ganada. De repente, dos acorazados enemigos aparecieron de la nada y se colocaron en nuestro flanco, comenzando el ataque sin que pudiéramos reaccionar. Las primeras bajas fueron los artilleros, todos y cada uno de ellos, y en cuestión de segundos el resto de mi tripulación comenzó a caer rápidamente.

A duras penas conseguimos escapar, pero quedamos a la deriva sin capacidad para variar el rumbo debido a los numerosos daños recibidos. 154 de las 176 almas que habían embarcado perecieron entre olas de fuego y metal. Solo sobrevivimos un grupo reducido de soldados de infantería, en su mayoría heridos o agonizantes. El Oficial Médico Sánchez, mi Segundo de Abordo Mc Isaac, el Oficial de Cubierta Jackson y yo somos los únicos mandos con vida.

De forma rudimentaria por los escasos recursos disponibles y la falta de un experto, realizamos las reparaciones que pudimos y descubrimos que la bodega de carga, donde estaban las provisiones, había sido destrozada y los únicos víveres de que disponíamos estaban almacenados en la cocina. A partir de ese momento hemos intentado sobrevivir con la esperanza de pasar lo suficientemente cerca de un puerto como para ser localizados y remolcados para atracar, sin embargo, los últimos cálculos realizados no son alentadores.

La tripulación está en las cámaras de éxtasis para que nuestro consumo, tanto de víveres como de oxígeno, dure el máximo tiempo posible. Mc Isaac, Sánchez y Jackson se les unieron  hace una semana y tan solo yo me mantengo consciente en la nave, con el fin de intentar contactar. Quizás también debería entrar en una cámara para evitar ser testigo del momento final puesto que nos dirigimos directos al sol del sistema Gendar, un deshabitado lugar en mitad de la nada, pero eso sería como abandonar a mis hombres, y no pienso hacerlo. Me mantendré en mi puesto hasta el último instante.

Queden estas líneas lanzadas a la inmensidad del universo como único testigo del final de la fragata “Fénix” y del valor de su tripulación, que murió en combate por la libertad del planeta Tierra frente al ejército invasor de origen desconocido. Solo espero que algún grupo de colonos, mineros o quizás exploradores en busca de fortuna, localicen la señal de esta sonda y puedan rescatarla para que no caigamos en el olvido. De ser así, quizá estén a tiempo de avisar al Mando Superior Terrestre de que el enemigo parece haber desarrollado tecnología muy superior a la nuestra que le permite realizar grandes saltos espaciales.

Almirante David Hawkins. Fragata Fénix de la Gloriosa Flota Terrestre. Año 4115 de la Nueva Era.

Que los dioses nos reciban con un abrazo.

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miércoles, 9 de julio de 2014

Un segundo más.

Bienvenido a la casa del amor ardiente
tengo sangre nueva para ti.

No hablo más idiomas que el de mis puños
que golpean inútiles al aire.

Momentos de estupidez, ese clímax humano
ese cénit de la razón.
No huyo de tu lado empapado de rencor.
No levanto el escudo y suelto lanzadas

No aprieto los dientes aguantando otra sacudida
simplemente esquivo mandobles de tu diestra
mientras beso tu siniestra
y me mantengo en posición

Soy un guerrero, un valedor de tu causa
un cazador de tus ilusiones
la última frontera entre el cielo y el infierno
el principio de tu propia creación

Así que, si caes herida némesis mía
agarra mi mano y ponte en pie
empuña el arma a mi lado con coraje,
y espalda con espalda
aguantemos un segundo más.

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lunes, 30 de junio de 2014

Puta

Tira, tira y tira hasta que consigas desequilibrarme
tírame a ese pozo hondo, oscuro y en soledad
echa tierra encima de mis hombros
y lanza serpientes a mi prisión

Tus demonios a tu lado,
que brasas sobre mí esparcen
palmean tu espalda por verme vencido
y convertirse en mis compañeros de viaje

Ríe desde arriba mientras me miras
disfruta de tu victoria, te lo mereces
pero no olvides vida puta
que mis manos ya escalan hacia la salida
y aunque sin uñas y en carne viva
mis dedos gritan junto a mis palmas sucias, ensangrentadas y doloridas
¡ten cuidado vida puta
porque al final yo te veré a ti desde arriba!


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viernes, 27 de junio de 2014

Fin de noche

Amor ansioso, amor incierto,
un coma etílico, qué dulce inconsciencia,
alcohol y pastillas para un fin perverso,
y así terminar con el sueño.

Agujas, agujas, finas agujas,
que lentamente me atraviesan el cuerpo,
por más que quise no pude arrancarle
ni la última mirada, ni el último beso.

Cloroformo en vena,
ni un sonido en la casa,
tan solo el rencor, inquieto,
esperando saltar a degüello.

Buenas noches, buenos reproches,
malos augurios para alguien
al que la pasión se le fugó
con otro aún más joven.

Arránquenme los sentimientos,
ya de nada sirven, son en balde,
y úsenlos como gusten, que al parecer,
en mi grotesca persona, se quedan grandes.


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lunes, 23 de junio de 2014

Nada que hacer

No tengo nada que hacer
Quizás arrancarte la garganta
y hacerme con tu sangre
un abrigo para tiempos mejores

No tengo nada que hacer
porque mi intención es amarga
para el paladar de la fe

Podría apedrear tu felicidad
falsa, vana y obsoleta
de tiempo limitado y corta memoria
pero es tanta la ira
que la mina de este lápiz se parte,
salta y se me clava en la voz para que me calle

No tengo nada que hacer
porque usas mi espina dorsal
como arco para tus flechas de sacro acero

¡Hazme caminar hacia el cadalso!
¡Tiñe mi último aliento de rojo para no darme descanso!
¡Ponme la horca al cuello verdugo de cara amable y ojos de serpiente!
 Aprieta bien el nudo
que mi cuello es más afilado que tu lengua
y cuando me quites el apoyo
para oír crujir mis huesos
¡agila bastardo! porque de pie caeré
que no hay cuerda que me sostenga
ni cadena que no me parezca de papel

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